África

Escapada a Marruecos. Mini guía de Marrakech.

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El pasado 3 de diciembre decidimos hacer una escapada de tres días a Marrakech. Era la primera vez que visitaba Marruecos y me hacía mucha ilusión. Actualmente, desde Barcelona hay varias compañías que tienen vuelos directos desde el aeropuerto de El Prat, como Vueling, Air Europa e Iberia, entre otras, pero finalmente encontramos una oferta con Ryanair por 64 euros saliendo desde Reus, que compramos en mayo, pocos días después de volver de México.

De hecho, aparte del precio, lo mejor que tenía este vuelo es que salía el viernes a primera hora de la mañana (7 am). Algunos de los vuelos a Marrakech que habíamos encontrado tenían unos horarios que no nos iban del todo bien. Lo malo de salir a las 7 de la mañana de Reus es que salimos de casa a las dos y media de la madrugada.

Por otro lado, la suerte de madrugar tanto es que no nos pilló la huelga salvaje de los controladores aéreos, ya que empezó a primera hora de la tarde. ¡De algo nos sirvió madrugar tanto! Hasta el aeropuerto fuimos en coche, que dejamos en el aparcamiento por 8,50 euros cada jornada. Al ser cuatro viajeros nos salía mucho más barato que el bus (21€ por barba) y, además, perdíamos menos el tiempo (el autobús sale de la Estación del Norte en Barcelona).

Para entrar en Marruecos es necesario tener el pasaporte con una vigencia mínima de 6 meses. Una vez en la terminal del aeropuerto, hay que rellenar un pequeño formulario y entregarlo junto al pasaporte en inmigración. Al salir, también hay que rellenar un formulario que te dan en facturación, así que, aunque no tengáis que facturar, hay que hacer la cola igualmente. Os recomiendo que os llevéis bolígrafo porque allí encontraréis pocos.

El alojamiento, como de costumbre, lo escogimos a través de las críticas de Tripadvisor. También en mayo hicimos una reserva en el Riad Miski, que tenía muy buenas críticas y un precio muy bueno. Reservamos la habitación Cannelle, que es un poco pequeña, pero está decorada con mucho gusto. La habitación Cannelle con desayuno costaba 49€ y la habitación Vanille 64€. Esta última es más grande y tiene aire acondicionado, pero en invierno no es muy necesario. El riad estaba en la medina, a unos 15 minutos andando de la plaza Yamaa el Fna, centro neurálgico de la ciudad y en una zona poco turística, lo que para nosotros es un plus.

La única manera de moverse por la medina es a pie. Las calles son estrechas y laberínticas y los coches no caben por muchos tramos, con lo que es normal que las motos se te crucen a toda pastilla. Para visitar la parte nueva de la ciudad se puede ir en autobús. Casi todas las líneas paran en las paradas que hay delante de la Kutubia. Otro método de transporte es el petit taxi (tipo Fiat Panda) y el grand taxi (tipo Mercedes). En la parte posterior del taxi pone el número de ocupantes que puede llevar.

Una de las cosas que más destacaría de la ciudad son los restaurantes. Por lo general, comer en un restaurante turístico sale por unos 10€-12€ el menú, lo que me pareció caro por ser Marruecos, pero hay que reconocer que la comida estaba buenísima. También hay restaurantes más modestos que tienen buena pinta y en los que se puede comer por 6€. La comida callejera, como de costumbre, quedó totalmente descartada.

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