América

Excursión a San Juan Chamula, o el ocaso de un pueblo

Pin
Send
Share
Send


¡No hija, no! No pensaba quedarme ni un día más en cama. Si hacía falta saldría con una sonda incorporada, pero nanai de perder otro día.

Antes de ir al estado de Chiapas, en México todo el mundo me decía que tenía que ir a San Juan Chamula. Unos me lo recomendaban por las peculiares tradiciones que aún se practican allí. «Ya verás, cuando vayas a la iglesia alucinarás» me decían, aunque otros afirmaban que todo lo que se vivía allí era una farsa para atraer los turistas. La cuestión es que nunca he creído en las verdades absolutas y menos viniendo de gente que no es fuente fidedigna de la información. Así que decidí incluir la visita a nuestro itinerario por el país

Días antes de llegar, cuando estábamos visitando las cascadas de Misol-ha, conocimos a un guía que nos hizo la típica foto con el salto de agua de fondo y, charlando con él, nos explicó que era de San Cristóbal de las Casas y nos dijo que teníamos que ir a San Juan Chamula, pero no con una agencia local, sino con Raúl. «Estad a las nueve en la cruz maya que hay delante de la catedral de San Cristóbal y Raúl os encontrará». Personalmente, me pareció curiosa la recomendación, pero después de que Bela, la propietaria de nuestro B&B, parafraseara las mismas palabras, decidimos presentarnos en el lugar y a la hora indicada para ver si el tal Raúl se presentaba. Y, efectivamente, Raúl apareció.

De hecho, Raúl era el propietario de una pequeña agencia que hacía un tour por dos de los pueblos indígenas que hay cerca de San Cristóbal y la visita la hicimos con Manuel, que era un hombre bajito y muy culto. Cuando reunieron un grupillo, nos dirigimos a la furgoneta, y como la mayoría del grupo no hablaba español, acabamos haciendo la visita en inglés. Durante el trayecto estuvimos conversando con Manuel sobre Barcelona, el fútbol (sí, a la que mencionas que eres de Barcelona siempre acabas hablando del Barça) y sobre Chiapas.

De San Cristóbal de las Casas a San Juan Chamula hay más o menos una media hora. Al llegar, la furgoneta aparcó al lado del cementerio y, mientras bajábamos, una multitud de niñas, mujeres y ancianas se arremolinaron alrededor nuestro para vendernos todo tipo de manualidades y abalorios muy insistentemente, pero a la que vieron a Manuel bajar de la furgoneta se fueron sin decir ni pío.

-En cuanto me ven, se van, porque siempre le digo a la gente que traigo que no compren nada. ¿Veis ese autocar que hay allí arriba? Los guías suelen decir a los turistas que traen que la gente de aquí es muy pobre, que así les ayudan a sobrevivir. Pero eso no les ayuda, el dinero que le des a un niño acabará en una máquina de videojuegos, gastado en chucherías o Coca-cola, no en comida.

Con este discursillo empezamos la visita a San Juan Chamula desde su cementerio. Por lo que nos explicó Manuel y las otras versiones que contrastamos días más tarde, supimos que San Juan Chamula es el centro de una comunidad de diversas aldeas tzoziles. Los tzoziles de la comunidad de San Juan Chamula tienen su propio código de usos y costumbres aprobado por el Gobierno de México y algunas costumbres de «constitucionales» no tienen mucho. Que conste que todo lo que relataré a continuación es la percepción que recibí durante una breve visita, así que quizás puede quedar lejos de otros puntos de vista.

Antes de explicar nada, Manuel nos recordó que se podían hacer fotos de planos generales, que no enfocáramos a nadie, en especial a los «guardianes» y a los «ancianos» del pueblo. Los guardianes son unos señores que van vestidos de blanco y llevan un chaleco de lana blanca. Mucha gente opina que no les gustan que les hagan fotos porque ellos creen que la foto captura su alma, lo que, aunque era cierto, Manuel nos dijo que una vez llevó unos escritores de una revista de viajes y por 1.000 pesos y tres cajas de cerveza pudieron hacer todas las fotos que quisieron durante 15 minutos.

Pin
Send
Share
Send